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Puede presentarse en cualquier tipo de caballo, no importando edad o tipo. El síntoma más dramático es una eliminación brusca y abundante, a través de los orificios nasales, saliva de color verde o pardo, de acuerdo a la dieta del animal. La expresión es de ansiedad y podemos encontrarlo con la cabeza en el abrevadero, pasando agua por la boca, pero sin tragarla.
Este trastorno se produce por la presencia de una bola de alimento seco o de objetos (como trozos de madera) alojados en el esófago o en la garganta. El tratamiento con tranquilizantes suele resultar eficaz.
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